Vallet, Nicolas

Laudista y compositor

Francés Barroco

Corbeny en Laon, h. 1583 - †Amsterdam, Holanda, después de 1642

Su padre, llamado Jean, era músico profesional y lo más probable es que él se encargó de la educación musical de su hijo.

En 1613, Nicolás se traslada a Amsterdam por razones que se desconocen.

Nicolas Vallet

Vallet era hugonote, y es de suponer que haya escapado de la persecución de que eran víctimas los protestantes tras el asesinato de Enrique IV (1610), tal como es posible que estuviera tratando de librarse de la peste y la hambruna que asolaban entonces el norte de Francia.

Habiendo llegado a Amsterdam se estableció como músico independiente, profesor de laúd y director, desde alrededor de 1615, de una escuela de danza, y publicó, en un tiempo muy corto, cuatro colecciones de piezas dedicadas a su instrumento. Vieron así la luz “Le Secret des Muses » (en dos partes, respectivamente 1615 y 1616), que  incluye composiciones y arreglos para laúd renacentista de 10 cuerdas,  reuniendo piezas procedentes de toda Europa, los “XXI Pseaumes de David accomodez pour chanter et jouer du luth ensemble” (1615), y “Regia Pietas” (Piedad real, 1620), trascripción para laúd y voz de ciento cincuenta salmos del Salterio de Ginebra.

Fue uno de los mejores y está entre los últimos compositores para el instrumento, que luego fue sustituido por el laúd barroco; perteneció a la élite de su tiempo, siempre prefirió una vida más difícil de músico independiente, maestro y profesor de danza en los Países Bajos, que la magnífica gloria de la Corte. Suponemos por su trayectoria que Nicolas Vallet tenía carácter, voluntad y determinación: abrir una escuela de danza (alrededor de 1615) cuando los edictos religiosos prohibían las parejas, aunque estuvieran casados, el baile en público y las escuelas además estaban cerradas a las mujeres, no debía ser una tarea fácil ... La Iglesia Reformada de Amsterdam (donde había decidido instalarse a pesar de su nacimiento, cerca de Laon, al norte de París) no se alegraba con esos pecados de inmodestia! Pero Vallet tal vez pertenecía a la Iglesia Valona o francesa.

Portada de la edición del Libro de Salmos de Nicolas Vallet, 1615

En 1626, Vallet forma un cuarteto con tres laudistas ingleses expatriados, con objeto de proporcionar música para bodas, banquetes y conciertos privados, que exigía una estricta organización para satisfacer adecuadamente las necesidades de todos.

El fin de la vida del compositor es oscuro, siendo generalmente aceptado que murió después de 1642, probablemente en Amsterdam.

Disfrutando de los géneros y lenguajes más diversos, inspirándose tanto en las danzas de estilo francés como en las variaciones de canciones populares, influenciado por su amigo Jan Pieterszoom Sweelinck, organista de la Oude Kerk, cerca de la casa donde vivió Vallet. La influencia del organista en el estilo del laudista es evidente, sobre todo en la línea de los bajos y en el desarrollo del contrapunto, y Vallet despliega una increíble mezcla de arte de elementos que le son extraños, como el cromatismo oscuro heredado de John Dowland y las innumerables músicas de danza francesas.

También se encuentran entre sus obras muchas baladas, arreglos de piezas isabelinas para laúd (muchas de Dowland), preludios y salmos en la tradición de la escuela de órgano del norte de Alemania y de Holanda. Si estas partituras están destinadas a un laúd encordado en el viejo tono del Renacimiento, sus técnicas y sus convenciones de ejecución se inscriben en el movimiento barroco. Se destaca también por la belleza de toda la línea dedicada a las cuerdas graves, que el Renacimiento había descuidado. Destaca con gracia los contrastes de movimiento, de una claridad serena y a veces petulante, que  expresa la inquietante ligereza de las musas de Vallet, de una dulzura suave exenta de melancolía.

La música de Nicolas Vallet es en muchos sentidos, emocionante. Revela, incluyendo piezas que a primera vista pueden parecer anodinas, como las danzas, una inspiración constante, así como también una gama de influencias muy interesante. En efecto, Vallet ha logrado hacer una síntesis fascinante entre los estilos isabelino y francés, mezclando sus composiciones con elementos del vocabulario desarrollado por la Escuela de Órgano de Holanda.

La música de Vallet, fluida y densa a la vez, se reparte entre sonrisas y melancolía, a menudo ensueño, incluso en la mayoría de las piezas bailables. Heredero de la tradición de los grandes laúdistas del Renacimiento, especialmente británicos, Vallet ofrece en su legado una especie de último manojo final, y al mismo tiempo anuncia el amanecer de la era barroca.

Compositor de transición extremadamente talentoso, merece algo mejor que el desconocimiento en que ha permanecido. Según Frederick Neumann, Vallet puede haber estado entre los primeros en introducir ornamentos en la tablatura del laúd.

"Les Pantalons"