Torres y Martínez Bravo, Joseph de

Organista, teórico musical y compositor

Español Barroco

Madrid, h. 1670 - †Madrid, 3 de junio de 1738

Joseph de Torres y Martínez Bravo es una importante figura de la música española. Su aprendizaje como organista fue llevado a cabo en la escuela de Daroca con Pablo Bruna, y probablemente aprendió las artes de la composición por el después maestro de la Real Capilla, Cristóbal Galán.

Capilla real de Madrid

Torres fue designado organista de la Real Capilla de Madrid el 14 de Diciembre de 1686, y enseñó en la escuela desde 1689 hasta 1691. Tras el exilio de Sebastian Durón ocupó la plaza de maestro de capilla y rector del Colegio de Niños Cantorcicos en la Capilla Real de Madrid, sustituyendo a los interinos Matías Cabrera y Nicolás Humanes, en 1707.

Toda su trayectoria profesional se encuentra vinculada al ámbito cortesano donde desarrollaría una notable actividad como compositor, organista y teórico de la música, facetas profesionales a las que sumaríamos la importante labor realizada a través de la pionera Imprenta de Música que fundó en Madrid en 1699, en la que se editarían la mayor parte de los tratados teóricos más interesantes de la época.

Con fecha 3 de diciembre de 1718 Torres es nombrado para el más alto cargo al que podría aspirar un músico, el de maestro de la Real Capilla, y en esta categoría permanecerá hasta el momento de su muerte, viéndose marcado su magisterio por dos acontecimientos de especial trascendencia, que sin duda condicionaron notablemente su desarrollo profesional. El primero hay que situarlo en 1724, fecha en la que Felipe V decidió abdicar en su hijo Luis I, quien reinó hasta su muerte ocurrida ocho meses después; para este infausto acontecimiento Torres escribió su "Requiem a Luis I". El segundo acontecimiento hay que situarlo en el trágico incendio que sufrió el Alcázar de Madrid en la nochebuena de 1734. Este incendio estimuló la actividad de Torres, ya que junto a Antonio Literes se vio obligado a componer intensamente en un esfuerzo por recuperar el rico archivo musical que desde la época de los Austrias venía nutriendo la actividad musical de esta Capilla.

En su Imprenta de Música publicó numerosos de los más importantes tratados de música de la época, como “El arte del canto llano y de órgano” por Francisco de Montanos, primera publicación en 1592. En 1702 publica su propio tratado “Reglas generales de acompañar, en órgano, clavicordio y arpa”, en el cual el bajo cifrado aparece por primera vez explicado en español. Una segunda edición aparece en 1736 con una sección adicional sobre el estilo italiano e introduciendo la acciaccatura como también términos musicales italianos. En esta edición, Torres anunció su intención de publicar una traducción al español del diccionario de Brossard, pero nunca lo llevó a cabo, probablemente debido a su mala salud. En 1705 publica “Canciones francesas de todos ayres”, especialmente importante por ser el primer trabajo publicado en España con bajo continuo. Alrededor de 30 trabajos fueron publicados por la Imprenta de Música: de Sebastián Durón, Joaquín Martínez de la Roca (Los desagravios de Troya), Nasarre, Montanos, Antornio Martín y Coll, Diego Fernández de Huete, Pedro Ulloa y Jorge de Guzman, entre otros. La calidad de sus ediciones y su incansable trabajo en el campo de la innovación en las técnicas de impresión le otorgaron una exención de impuestos y considerables privilegios reales. La Imprenta de Música fue vendida en subasta tras su muerte y desde entonces, se publicaron trabajos no musicales.

Torres al principio sigue el estilo tradicional español, usando técnicas clásicas de polifonía imitativa, acompañada por un basso seguente en trabajos que no eran a capella. Su obra “Missarum Liber”, editada en 1703 en su Imprenta de Música y dedicada al rey Felipe V, le confirmaría como compositor y supondría a su vez su reafirmación en el ámbito cortesano, al gozar a partir de este momento del beneficio y protección del monarca. De la importancia que llegó a obtener esta obra nos da buena muestra el elevado número de ejemplares que en la actualidad se encuentran conservados en los diferentes centros religiosos repartidos por la geografía española e hispanoamericana. El estilo austero de Torres cambiaría gradualmente, ganando en riqueza instrumental con la introducción de violines, oboes y bajo continuo, y revelando una cierta influencia francesa, la cual muestra ya en su publicación de Canciones francesas.

En su segundo periodo, abandona la prima pratica empleada en la mayoría de la música española de la primera mitad del siglo XVIII, e incorpora aspectos de la seconda pratica. El salmo “Confitebor tibi Domine” (1718) debería ser considerado, de acuerdo con Levasseur-de-Rebollo, como la piedra angular de este cambio.

"Requiem a Luis I"