Pollarolo, Carlo Francesco

Organista y compositor

Italiano Barroco

Brescia, h. 1653 - †Venecia, 7 de febrero de 1723

Nacido en una familia musical, se cree que realizó sus estudios con Giovanni Legrenzi en Venecia, donde en 1665 se convirtió en miembro del coro de la capilla ducal de San Marcos.

En 1675 ocupó el cargo de maestro de capilla de la catedral de Brescia, y en los años 1680 empezó a componer óperas para ser representadas  en la cercana Venecia.

Carlo Francesco Pollarolo

Sin embargo, en 1690, atraído por la ciudad lagunar, estaba de vuelta en San Marcos en Venecia como organista y, desde 1692, como maestro adjunto de capilla. También compitió por el puesto de director, que en cambio se le confirió a Antonio Biffi en 1701.

Fue jubilado en 1719, cuando por algún tiempo ocupó su lugar en sus frecuentes ausencias su hijo Giovanni Antonio. También fue director del coro en el Conservatorio degli Incurabili, al menos desde 1697 hasta 1718. Allí Pollarolo aparentemente reclutaba cantantes de ópera para dar instrucción a los más dotados de sus alumnos.

Escribió un total de 85 óperas, así como 13 oratorios. Carlo fue uno de los compositores fundamentales de Venecia, junto con Antonio Sartorio, Legrenzi y otros posteriores a Cavalli y Cesti, pero se distinguió también como uno de los propagadores más laboriosos de la ópera veneciana de molde puramente heroico cómico en Europa, logrando alcanzar una fama aún mayor incluso que la del  mismo Alessandro Scarlatti: de hecho sus obras teatrales, más de cien, se montaron sobre todo en Venecia, en el período comprendido entre 1680 y 1720, pero también en otras ciudades de Italia y en centros de Austria y Alemania más sensibles al reconocimiento de la escuela veneciana, a tal punto que en la nota al lector en el libreto de “La costanza gelosa negl’amori di Cefalo e Procri”, representada en Verona en 1688, se lee que “la virtù del Signor Carlo Francesco Pollarolo in questo istesso teatro, oltre tant'altri dell'Europa, ha destato le acclamazioni e gli applausi”.

A la impresionante cantidad de su producción, obviamente, no siempre puede corresponder un alto y constante nivel de calidad, exactamente como puede decirse de la gran producción musical  de Telemann o de Johann Sebastian Bach.

Un contemporáneo suyo, un cierto Caffi, lo define en este contexto considerativo como "entrometido musical" y "escritorcillo bastante templado", reconociéndole sin embargo el mérito de “haber comenzado a hacer algún mayor uso de la orquesta”.

Al perseguir este último objetivo Carlo Pollarolo se apoderó de los medios compositivos, más conformándose en cambio pasivamente de la arquitectura general de la obra, o sea como concierto de arias (pero también de arietas y canzonette) para el mayor placer y emoción en la línea melódica, modelada con el da capo, notablemente virtuosístico y alternando invariablemente con recitativos secos.

En este sentido, ya puede ser testimonio la primera ópera de Pollarolo “La Rosinda” de 1685, ejemplo además de su adaptación a la estructura operística a la que, sintomáticamente, priva de coro. Se atiene a similares intenciones “Onorio in Roma”, donde llama la atención el uso del tratamiento de las partes instrumentales en sí mismas y en relación con la delineación de la melodía vocal.

Su estilo compositivo tiene sus raíces en las tradiciones de la ópera francesa: se trata de volver a conectarse a las graciosas características estilísticas de Lully, algo que en toda la producción de Pollarolo es muy común; tal modo musical expresivo, que el propio Haendel adoptaría, crea un efecto de claridad concisa y de gracia etérea características del siglo XVIII para representar la naturaleza. Carlo Pollarolo, junto con Alessandro Stradella fue uno de los pioneros en la implantación en las obras teatrales de los principios del concerto grosso y del solista en la orquesta.

La vasta producción de Carlo Pollarolo no excluye los oratorios, que recuerdan sin embargo el molde teatral: Pollarolo también experimentó con diversas composiciones vocales sacras y seculares, que sin embargo no añaden nada a la gloria del operista, y para órgano, incluyendo una sonata a capricho, conocida por Johann Sebastian Bach. El propio Alessandro Scarlatti se dio a conocer al revisar en 1704 la ópera “Irene” de Carlo Francesco Pollarolo.

"Sinfonia" de la ópera "La vendetta d'Amore"