Ortells, Antonio Teodoro

Maestro de capilla y compositor

Español Barroco

Rubielos de Mora, Aragón, h. 1650 - †Valencia, 4 de noviembre de 1706

Fue niño corista en el Real Colegio de Corpus Christi en Valencia desde el 21 de diciembre de 1657 hasta el 8 de mayo de 1664, y enseñó a los niños del coro sus danzas para la celebración de Corpus Christi de 1666. Fue maestro en la iglesia parroquial de San Andrés en Valencia y aproximadamente en 1671 se hizo maestro de capilla en la Catedral de Albarracín.

Catedral de Valencia

Volvió a Valencia en 1674 como capellán del Colegio de Corpus Christi y su nombramiento allí como maestro interino de capilla fue confirmado el 22 de junio de 1676. El año siguiente fue designado maestro de capilla de la Catedral de Valencia. Sus deberes eran los típicos de aquéllos en posiciones similares, incluyendo dirigir, componer y la instrucción de los niños del coro; su mala salud lo obligó a abandonar esta última responsabilidad el 1 de julio de 1704, y murió dos años más tarde. 

Ortells fue una figura dominante en la música valenciana a fines del siglo XVII. Su habilidad como compositor fue alabada por Francesc Valls en su Respuesta… á la censura de Don Joachim Martínez (1716) y en Mapa armónico (1742). Su gran producción sobrevive principalmente en Valencia, en la catedral y en el Colegio de Corpus Christi, pero obras suyas están distribuidas en varios otros archivos españoles. El archivo de la Catedral de Valencia conserva 296 obras de Ortells -diez misas, ocho  Magnificat, otras 89 obras en latín y 189 villancicos con textos en castellano- y otras 47 obras se encuentran en el Colegio de Corpus Christi, incluyendo siete misas y cuatro Magnificat.

También compuso tres oratorios para la Real Congregación Real de San Felipe Neri entre 1702 y 1706, pero sólo los textos sobreviven. Ortells era un maestro del estilo poli coral, escribiendo muchas de sus piezas para ocho a doce voces divididas en dos o tres coros; a menudo un coro es instrumental. No fue especialmente influenciado por el interés creciente en la música italiana en España, pero su música muestra un cierto atrevimiento armónico, y sus villancicos hacen uso considerable de ritmos de danza. Su villancico "Deliciosas auras" es para dos coros de cuatro voces cada uno, con partes de acompañamiento para cada coro. Es un bello ejemplo de la sensible aplicación de música al texto y del uso poderoso de texturas cordales. Otra de sus obras son las "Lamentaciones para 12 voces".

Fragmentos de "Oratorios sacro"