Nebra Blasco, José Melchor de

Organista y compositor

Español Barroco tardío

Calatayud, Zaragoza, bautizado 6 de enero de 1702 - †Madrid, 11 de julio de 1768

Miembro de una familia de músicos, José Melchor Baltasar Gaspar Nebra Blasco recibió sus primeras enseñanzas de su padre, José Antonio Nebra Mezquita (1672-1748), organista de la catedral de Cuenca y maestro de los Infantes de Coro entre 1711 y 1729.

Sus hermanos también se dedicaron a la música:

Monasterio de las Descalzas Reales, Madrid

Francisco Javier Nebra Blasco (1705-1741) fue organista en La Seo, en Zaragoza, y Joaquín Ignacio Nebra Blasco (1709-1782) fue igualmente organista de La Seo hasta su muerte, tras el traslado de su hermano a Cuenca en 1729.

José de Nebra se traslada pronto a Madrid, donde desarrollará toda su carrera. En 1719 se convierte  en organista del Monasterio de las Descalzas Reales, donde coincidió con el maestro de capilla José de San Juan, autor de Arte de Canto Llano  y en 1722 está trabajando para la capilla nobiliaria de la Casa de Osuna, junto a compositores como Antonio Literes y Antonio Duni. En esta misma época (1723) comienza a componer música escénica para los teatros comerciales de la ciudad.

En 1724 Nebra es nombrado segundo organista de la Capilla Real, pero tras la muerte de Luis I y la vuelta al trono de Felipe V, pasa a ser supernumerario. Buena muestra de la alta consideración que se le tenía es el que sea elegido en 1728, junto a los italianos Facco y Falconi para componer la música del melodrama “Amor aumenta el valor” con motivo de los festejos celebrados en Lisboa a raíz del casamiento del Príncipe de Asturias (futuro Fernando VI) y la princesa portuguesa María Bárbara de Braganza.

Elogiado como excepcional intérprete de órgano, en 1749 se le encomienda que supervise las obras de reparación del órgano del Convento de los Jerónimos, y en 1756 se le pide opinión sobre el proyecto del instrumento que se estaba construyendo para la capilla del nuevo Palacio Real (con autoría de Fernández Dávila). El 5 de junio de 1751 se convierte en Vicemaestro de la Capilla Real y Vicerrector del Colegio de Niños Cantores. A partir de 1761 fue maestro de clavicémbalo del infante don Gabriel.

Tras el incendio del Real Alcázar de Madrid en 1734, en el que desapareció por completo la colección de música sacra de la Capilla Real, se dedicó, junto con Antonio de Literes, a la composición. Se convertirá en responsable del Archivo de Música de la Capilla Real, cuyo patrimonio se aumentará no sólo con la obra de Nebra y Literes, sino que se adquirirán obras de Francesco Corseli, Maestro de la Capilla Real en la época, José de Torres, Felipe Falconi, Alessandro Scarlatti, Leonardo Leo, Domenico Sarro, Farantino, etc.

De Nebra se han conservado más de ciento setenta obras litúrgicas: misas, salmos, letanías y un Stabat Mater en el Archivo Real; compuso varias cantatas, más de una decena de villancicos y alrededor de treinta obras de teclado (órgano y clave), aunque la investigación en distintos archivos sigue descubriendo partituras de José de Nebra.

Entre lo más destacado de su obra, cabe citar un “Réquiem” por la muerte de la reina Bárbara de Braganza en 1758 y su obra escénica, pues escribió unas veinte zarzuelas, entre las que están “Iphigenia en Tracia” y “Viento es la dicha de amor”.

Como intérprete de teclado, Nebra desarrolló una labor docente en distintos ámbitos, así fue profesor de órgano en el convento de Jerónimos de Madrid, contándose entre sus alumnos a Domingo de Santiago, José del Valle, Manuel del Valle, y el padre Antonio Soler, al que prologó su libro “Llave de la modulación”. En el Colegio de Cantorcicos de Madrid impartió clases de órgano y composición a José Lidón, más tarde organista y Maestro en la Capilla Real. También fue discípulo suyo su sobrino Manuel Blasco de Nebra, organista en la Catedral de Sevilla que publicó en Madrid Seis sonatas para clave, y fuerte piano.

Pero su prestigio como músico teatral se cimentará en sus trabajos para los escenarios públicos de Madrid donde colaboró con los principales dramaturgos del momento (Cañizares, González Martínez) y fue el encargado de inaugurar los nuevos coliseos que sustituyeron a los tradicionales corrales. Así, en 1737, la ópera “Más gloria es triunfar de sí. Adriano en Siria”, abría en el Coliseo de la Cruz la primera temporada de ópera a cargo de compañías españolas, y en 1745, la zarzuela “Cautelas contra cautelas y el rapto de Ganímedes” inaugura el nuevo Coliseo del Príncipe.

De forma continuada desde 1723 hasta 1751, si exceptuamos los años 1731 a 1736, Nebra compone música para los géneros con mayor participación musical del momento.

En estas obras, donde se alternan con gran fluidez las partes declamadas y las cantadas Nebra utiliza formas musicales de la tradición española (Coros a 4, Seguidillas, Estribillos-Coplas), junto a otras provenientes de la ópera italiana contemporánea (Recitativos, Arias da Capo), empleando con frecuencia tríos y cuartetos (Arias a 3 o a 4) con estructura da capo, para terminar las distintas jornadas (Actos) de las zarzuelas.

Pese a su éxito continuado como compositor teatral en el ámbito de los teatros públicos, la participación de Nebra en los espectáculos de la Corte fue bastante restringida, al margen de su colaboración en 1728 en Lisboa. Con posterioridad, y en un entorno cada vez más proclive a la programación de óperas compuestas e interpretadas por italianos, sólo conocemos su participación al clave en algunas de las óperas representadas en la Corte madrileña: Farnace (1738) y Achille in Sciro (1744) ambas con música de Francesco Corselli. También queda constancia de puntuales arreglos instrumentales y añadidos para dos comedias de Calderón y Cañizares repuestas con motivo de la boda de la Infanta María Luisa con el Gran Duque de Toscana el 1 de marzo de 1764.

En cuanto a su producción religiosa, aunque iniciada en 1747, se incrementa notablemente a partir de 1751, cuando es nombrado Vicemaestro de la Real Capilla, con obras expresamente pensadas para las necesidades y plantilla de dicha institución (coro a 8 voces y amplio conjunto instrumental), muchas de las cuales se conservan aún hay en el Archivo del Palacio Real. Compone obras también para la catedral de Cuenca con la que mantiene vínculos familiares, y envía obras a Santiago de Compostela, y La Seo de Zaragoza, conservándose copias de sus obras religiosas en diferentes archivos españoles e iberoamericanos.

En 1759 envió sus “Vísperas del común de los Santos y de la Virgen” al Papa Clemente XIII para que se interpretasen en la Capilla Pontificia. A partir de 1761, coincidiendo con el reinado de Carlos III y sus deberes como maestro del infante Gabriel, decrece su producción religiosa, con obras más breves y arreglos de otras para acortarlas.

Su prestigio como compositor y organista motivó el que se le ofrecieran el magisterio de Capilla de la Catedral de Santiago de Compostela (1738) y el puesto de organista en Cuenca (1741), destinos que él rechazó, permaneciendo durante toda su carrera en Madrid. Esto le permitió el acceso a las instituciones de mayor prestigio —Capilla Real—, y al mercado teatral comercial más activo y estable de España, donde se convirtió en el compositor español más importante de mediados del siglo XVIII.

"El bajel que no recela" de la zarzuela "Vendado amor es, no es ciego"- Soprano: María Bayo