Martini, Francesco

Sacerdote, maestro de capilla y compositor

Flamenco Barroco

At, Cambrai, h. 1560 - †Roma, Italia, 14 de octubre de 1626

Principalmente activo en Italia, era sacerdote.

Oratorio de San Filippo Neri, Roma

Según Cametti nació en 1568. Pitoni, sin embargo, lo identificó como el sucesor de Victoria como maestro di cappella del Collegio Germanico en 1577-78. Los documentos se refieren allí sólo a un ‘Maestro Francesco'; Casimiri creía que éste era Francesco Soriano mientras Culley optó por Martini, pero la pregunta debe permanecer abierta. Según Aringhi, Martini sirvió como maestro di cappella en el Seminario Romano; Casimiri postuló las fechas 1594-1602, pero nuevamente no hay ninguna evidencia en los archivos.

La primera referencia romana inequívoca es su aceptación en la Congregazione  dell'Oratorio el 5 de octubre de 1602. Desde agosto de 1603, después de la expulsión de Prospero Santini, Martini asumió la responsabilidad por la música de la congregación y en mayo de 1605 fue nombrado ‘ferfetto della musica’, puesto que ocupó hasta su muerte (aparte de tres años, abril de 1623 a abril de 1626, en que fue reemplazado por Girolamo Rosini). Éstos fueron los años en que la Chiesa Nuova y el oratorio anexo consolidaron sus reputaciones musicales.

Martini fue bien considerado por sus colegas y muy alabado por G. F. Anerio que lo consideraba uno de los mejores compositores de su tiempo. Sólo dos volúmenes de música impresa sobreviven; la dedicatoria de "Motecta festorum" sugiere que esta era su primera publicación (‘has veluti primitias frugum mearum'). Los “Motetes y letanías Marianos" de 1617 muestran a un compositor con buen dominio de los lenguajes normales para cuatro y ocho voces de la época, con una inclinación algo conservadora.

Cuatro piezas no concertato para cuatro voces que sobreviven deben haber sido escritas para Vísperas de San Filippo Neri; incluyen una música de "Serve bone et fidelis", para la liturgia de un Confesante, así como un "Magnificat" y un “Dixit Dominus” y producen un buen efecto sonoro. Dos laudes para tres voces aparecen en "Tempio armonico" de Ancina (1599) y también existe uno para ocho voces.

"Tota pulchra es"