Lalande, Michel-Richard de

Organista, clavicordista y compositor

Francés Barroco

París, 15 de diciembre de 1657 - †Versalles, 18 de junio de 1726

Principal compositor del gran motete del último Barroco.

De origen humilde, de niño cantó en el coro de la iglesia de St. Germain-l'Auxerrois, donde se encontraban algunos músicos de gran relevancia, entre los cuales se hallaban sus maestros.

Michel-Richard de Lalande

Con gran talento para el teclado, su habilidad inmediatamente le proporcionó aristócratas deseosos de aprender a tocar el clavicordio, así como múltiples puestos como organista, entre los que destaca el de St. Gervais, hasta 1686, como «locum» y probablemente tutor del niño Francois Couperin.

Entre 1683 y 1714 fue ganando control sistemáticamente en la Capilla Real.  Dos años después de la muerte de Lully, los favores de Luis XIV le aseguraron a Lalande el puesto de director de orquesta. A partir de 1672 comienza una corta carrera de violinista. Más tarde, en 1674, llega a ser organista. Desde entonces se consagra, sobre todo, a la música religiosa —probablemente por pedido del Rey Sol. Progresivamente monopolizó los puestos de Mâitre de musique de la chambre (1695) y Compositor Real (1709), anteriormente compartidos. Gozó del favor de Luis XIV y Luis XV, y cuando, aproximadamente en 1722, consiguió liberarse hábilmente de la mayoría de sus obligaciones, aseguró los mejores puestos para sus protegidos y considerables pensiones para sí. A diferencia de Lully, sus ambiciones no le hicieron ganarse enemistades, si bien la vida no siempre le sonrió. Sus dos hijas cantantes (de su primer matrimonio), de gran talento y éxito, murieron de viruela en 1711. Lalande fue un hombre rico que vivió correctamente.

Michel-Richard de Lalande

Si en la vida servía a Mammon, en el arte servía a Dios. Es el único músico dedicado por completo a la música sacra de su época en Francia, cuya importancia estilística y musical es considerable. Compuso más de 70 grandes motetes latinos para la Capilla Real. Su lenguaje constituye una síntesis de todos los medios expresivos disponibles: elaborada polifonía, aires simples, coros dramáticos (operísticos), variedad en textura y secuencia de movimientos. Lalande poseía un enorme sentido de lo arquitectónico y las posteriores revisiones de sus primeras obras, aunque se adaptan ostensiblemente a los nuevos gustos, siempre cambiantes, consiguen una intensidad de sentimientos notablemente mayor. Las interpretaciones en los conciertos públicos de estas obras reales, en principio privadas, obtuvieron un tremendo éxito. Igualmente ocurrió con sus arreglos de suites en sinfonías, así como de ballets, pastorales y otras piezas teatrales breves que había escrito para Versalles hasta 1705. De entre estas obras destaca “El ballet de la juventud”, célebre anticipación al género de la ópera-ballet.

Dentro de su repertorio de música sacra, de Lalande cuenta con un total de 71 grandes motetes, entre los que cabe destacar: “De Profundis” (1688), “Confitebor tibi Domine” (1699), “Exaltabo te Domine” (1704) y el sublime “Miserere à voix seule” (1711). Resultan también dignas de mención sus “Leçons de Ténèbres” (1680) compuestas especialmente para ser interpretadas durante los oficios de Semana Santa.

Lalande fue autor, asimismo, de música profana, esto es, divertimentos y ballets para la corte, como sus célebres “Symphonies pour les soupers du Roy” (1690-1700).

"Concierto de trompetas"