Gilles de Tarascon, Jean

Compositor

Francés Barroco

Tarascon, 8 de enero de 1668 - †Toulouse, 5 de febrero de 1705

Hijo de un jornalero analfabeto, Gilles ingresó el 6 de mayo de 1679 en la escuela de coro de la Catedral de St Sauveur en Aix-en-Provence. Su maestro fue Guillaume Poitevin que también enseñó a varios otros reputados músicos de Provenza, incluyendo a André Campra y Antoine Blanchard.

Catedral Saint-Étienne. Toulouse

En 1687 Gilles dejó el coro de niños pero continuó al servicio de la catedral. El 5 de noviembre de 1688, a pedido de Poitevin, compartió los puesto de sous-maître y organista con otro estudiante, Jacques Cabassol. Poitevin se retiró el 4 de mayo de 1693 y Gilles lo sucedió como maître de musique. Pero a pesar de un aumento en su sueldo y varios privilegios remunerativos, su acción en abril de 1695 de retirarse sin aviso para volverse maître de musique de la Catedral de Agde indica que estaba descontento con su paga en Aix.

Pronto llamó la atención del Obispo de Rieux, que quería que sucediera a Campra como maître de musique de la Catedral de St Etienne en Toulouse, aunque el puesto se había dado recientemente a Michel Farinel. Farinel, por razones desconocidas, dejó Toulouse en noviembre de 1697, y el 18 de diciembre de 1697 Gilles, que estaba en Toulouse en ese momento, fue  designado para dirigir la escuela de coro.

En 1752, en sus Lettres sur les hommes célèbres du règne de Louis XIV, Pierre-Louis d'Aquin escribe que Gilles habría probablemente sustituido a De Lalande si hubiera vivido más tiempo (murió a los 37 años).

Entre sus obras conocidas están el  “Réquiem”, el coro  “Les éléments”, “Lamentation du Mercredi soir”, los motetes "Cantate Jordanis Incolae", “Laudate nomen domini”, “Paratum cor deum”, “Laetatus sum” y “Velum templi scissum”, así como los tres pequeños motetes “Afferte Domino”, “Cantus dent uberes” y “Usquequo Domine”.

En 1701 el Duque de Borgoña y el duc de Berry, nietos de Luis XIV, visitaron Toulouse con gran ceremonia. Cuatro de los motetes de Gilles, incluyendo "Diligam te, Domine", fueorn interpretados con aplauso durante las celebraciones. Con la atención que este evento le atrajo, la reputación de Gilles creció, y en julio de 1701 se le ofreció la dirección de la escuela de coro de Notre Dame des Doms, Avignon. Evidentemente estaba de acuerdo en aceptar, y Rameau fue nombrado para reemplazar hasta que él llegara, pero aunque Gilles puede haber pasado un tiempo corto en Avignon, nunca dejó su puesto en Toulouse. Renovó su contrato allí durante cuatro años el 3 de diciembre de 1701 y los registros del capítulo muestran que todavía estaba allí cuando murió (no hay ninguna evidencia para apoyar sugerencias de que murió en Avignon).

En el siglo XVIII la "Messe des morts" de Gilles se volvió una de las obras más famosas en toda Francia. Este trabajo fue encargado por dos hijos de un alguacil de Toulouse para su difunto padre. Cuando se completó el “Réquiem” varios meses después de la muerte de su padre, los dos hijos no estuvieron dispuestos a pagar al compositor. Este se puso furioso y decidió no tocarlo nunca y que no se tocara sino en su propio funeral. Alternando los pasajes cantados por los solistas y los cantados por los coros, esta obra  es sin duda la primera en adoptar un ritmo concertante. Esta “Messe des morts”, sin embargo, fue tocada una docena de veces en el famoso Concert Spirituel en París, así como en los funerales de Rameau en 1764, de Stanislao de Polonia y de Luis XV en 1774. Fue alabada por muchos críticos, incluyendo a Mattheson, que la llamó ‘una de las más bellas obras musicales'.

Junto con los motetes de Lalande, el "Requiem" y los motetes "Diligam te" y "Beatus quem elegisti" de Gilles permanecieron populares en el Concert Spirituel durante los primeros tres cuartos del siglo XVIII. Su obra ha inspirado a su compatriota contemporáneo André Campra, así como a la mayor parte de los músicos de entonces.

“Introito" de la "Misa de Réquiem”