Geminiani, Francesco

Violinista y compositor

Italiano Barroco

Lucca, 5 de diciembre de 1687 - †Dublín, Irlanda, 17 de septiembre de 1762

Hijo de un violinista de la ópera del lugar. Inició los estudios bajo la guía de Alessandro Scarlatti, se hace después alumno de Carlo Ambrogio Lonati, apodado Il gobbo, habil violinista y por ultimo pasó a la escuela de Corelli.

Francesco Geminiani

Desde 1707 reemplazó a su padre en la Cappella Palatina de Lucca. En 1711 llega a ser primer violín y director de orquesta del teatro de la Opera de Nápoles. A comienzos del siglo XVIII rivalizó con Tartini y Veracini como virtuoso del violín.

Luego de un breve regreso a Lucca, en 1714 se dirigió a Londres, donde sus brillantes ejecuciones le dieron en poco tiempo una gran reputación. Dos años después de su llegada a Londres, publicó 12 sonatas para violín y bajo, o clavicémbalo, que dedicó al barón de Kielmansegge, chambelán del rey Jorge I. Esta obra tuvo un brillante éxito. El barón, que era el principal protector de Geminiani, le habló de él al rey y obtuvo el permiso para hacer ejecutar en su presencia, por Geminiani, algunas de sus producciones. Fue Haendel en aquella ocasión a sentarse al clavicémbalo y Geminiani tocó de manera de justificar la protección de sus amigos.

Desafortunadamente, era tan amante de la pintura, que se endeudaba para satisfacer sus fantasías en este genero de arte, para conseguir cuadros de valor. Sus imprudencias financieras en este campo llegaron tan lejos que se vio obligado a colocarse bajo la protección de una ley que aseguraba la libertad de las personas ligadas al ambiente de la alta nobleza inglesa. El conde de Essex, lo puso en la lista de sus domésticos.

Francesco Geminiani joven

El puesto de maestro de música y compositor del estado de Irlanda, había quedado vacante en 1727; el conde de Essex lo solicitó al primer ministro Robert Walpole para Geminiani, pero este lo rechazó, diciendo que un católico no podía ocuparlo. El puesto fue así dado a Mathieu Bubourg, que había sido alumno suyo. No obstante esto, las obras que Geminiani publicaba todos los años acrecentaban su reputación. Además de sus concerti, había arreglado los soli de Corelli y seis sonatas del mismo autor. Pero la publicación de estas diversas obras había mejorado poco su situación económica. En un viaje que el autor hizo a Paris, entró en contacto con el padre Castel, que hizo publicar, en el Journal des savants un “analisi apologetica della guida armonica”. De regreso en Inglaterra, Geminiani la tradujo al inglés y la publicó para acallar las críticas. También se dedicó a la enseñanza, contando entre sus alumnos a Festing y Avison.

Luego de otros viajes y una permanencia en Paris, durante la que hizo publicar ediciones revisadas y corregidas de muchas de sus obras, Geminiani volvió a Inglaterra en 1755, hizo aparecer nuevas composiciones e inició la publicación de una especie de diario de música, Bajo el título de “The harmonical miscellaney”, pero el escaso éxito logrado por esta iniciativa lo hizo desistir de la empresa luego de 2 números. En 1761 Geminiani fue a Irlanda, donde Bubourg, que estaba entonces a cargo de la orquesta del rey, lo acogió con el reconocimiento que debía a su antiguo maestro. Geminiani había empleado largos años en reunir considerables materiales para un libro sobre la música, pero una mujer que estaba a su servicio, y que sin duda había entrado con la intención de destruirlo, le rompió el manuscrito, que no se ha podido recuperar completo. Esta pérdida hizo una profunda impresión en el espíritu de Geminiani y aceleró probablemente el fin de su vida.

Geminiani era un compositor perfeccionista y como teórico fue una de las principales figuras del siglo XVIII. Como intérprete Geminiani parece haber tenido un talento de primer orden, pero en cuanto a sus composiciones la opinión no es unánime. Avison lo cita como modelo de excelente música instrumental, y alaba sobre todo la modulación dulce y llena de expresividad, la armonía siempre perfecta y la naturaleza de los pasajes. Burney dice, al contrario, que sus composiciones son atrevidas y llenas de inventiva, pero defectuosas en el ritmo y en la melodía. Cualquiera sea la verdad, es indudable que trató de alejarse del  estilo antiguo de Corelli, pero si las formas de sus composiciones son más modernas, no se encuentra en ellas la riqueza y la pureza de estilo de su maestro.

Como escritor didáctico, Geminiani merece elogios por el tratado “L'arte di suonare il violino”, que es un buen libro elemental, pero el resto de sus escritos, y sobre todo su “Guida armonica”, están muy por debajo.

"Concerto grosso en Re menor, Op. 3 Nº 4"