Faber, Johann Christoph

Compositor

Alemán Barroco

Activo a comienzos del siglo XVIII - †Wolfenbüttel, 1735

Una entrada sobre un violinista del mismo nombre en la lista de personal orquestal de la corte de Oettingen en 1689 puede ser una pista para la identidad de un compositor sólo conocido a través de cinco manuscritos en  la Biblioteca del duque August en Wolfenbüttel.

Palacio ducal de Wolfenbüttel

En uno de los manuscritos se rinde homenaje al Duque Ludwig Rudolph de Brunswick-Lüneburg, gobernante del ducado de Blankenburg desde 1714 a 1731, quién entonces sucedió a su hermano en la corte de Wolfenbüttel, donde permaneció hasta su muerte en 1735. Faber puede haber formado parte del establecimiento musical en estas cortes. 

El curioso contenido de cuatro de los cinco manuscritos atribuidos a Faber despierta interés en el compositor, aunque la propia música es de tan pobre calidad que surge la duda acerca de que puede haber sido un aficionado. Salvo por "Parties sur les fleut dous à 3", cada manuscrito contiene un enigma musical, un mensaje criptográfico y su solución proporcionada por el compositor. Faber insertó en "Compositio obligata" y en "Invention" un texto para ser leído asignando una letra del alfabeto a cada nota del pentagrama. Una negra en la primera línea del pentagrama se vuelve a, en el primer espacio b, hasta m en el espacio sobre la primera línea adicional. El alfabeto se completa con corcheas, sobre la línea de abajo como n, hasta z en el espacio sobre las primeras líneas adicionales (un alfabeto de 24 letras sin i ni v).

En el quinto manuscrito, un concierto para doble conjunto de cuerdas, que pueden tocarse separada o simultáneamente, el mensaje secreto es de nuevo un verso de dos líneas escondido en la parte de la viola. Finalmente, en la "Neuerfundene obligata Composition", escrita para el día onomástico de Ludwig Rudolph, la parte de clarín para cada uno de los nueve movimientos contiene exactamente el número de notas que representan cada letra de Ludovicus. . Esta forma de gematría no era nueva en literatura, donde se han derivado a menudo significados criptográficos de letras iguales del alfabeto con números. En el periodo Barroco, particularmente, poetas y teólogos usaron gematría para interpretaciones simbólicas. Aunque han habido muchas demostraciones de gematría en la música de Bach, por ejemplo, como su afición al número 14 que representa el nombre Bach, la práctica por los compositores ha sido rara. Los manuscritos de Faber, a pesar de su inferioridad musical, son por consiguiente valiosos. 

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