BARROCO

Nombre de un estilo artístico europeo que floreció aproximadamente entre los años 1585 y 1750, sucediendo al Renacimiento y antecediendo al Clásico. El origen de esta palabra ha sido muy discutido: se cree que viene de la voz baroco, que designaba en las escuelas de lógica un modo de pensar extravagante, o bien de la palabra portuguesa barroco, que significa perla de ‘forma irregular’, o ‘joya falsa’. Fue aplicada al arte del período mencionado por críticos posteriores, evidentemente con un sentido peyorativo, como señal de menosprecio hacia las obras que reemplazaban la 'sobriedad, el equilibrio y la serenidad' del arte antiguo por líneas onduladas muy numerosas y gran profusión de figuras en la ornamentación.

Extasis de Santa Teresa - Bernini

El término se aplicó originalmente a la arquitectura, para extenderse luego a la escultura, la pintura, la literatura, la danza y la música de los siglos XVII y XVIII. Lo primero que viene a la mente al hablar del Barroco es la arquitectura, aun cuando es la escultura la que parece poseer su esencia. Su  arquetipo ejemplificador es la obra de Gian Lorenzo Bernini “Extasis de Santa Teresa”, escultura que se encuentra en la iglesia de Santa Maria de la Victoria, en Roma; su figura simbólica y realista a la vez, perfecta en el detalle de su representación y, sin embargo, casi recargada en su expresión hondamente emocional.

La arquitectura de este período se caracteriza por la estructura monumental, la claridad de sus líneas, que supera el detalle decorativo tan frecuentemente empleado para aligerar la severidad de una gran construcción. Ejemplos son la iglesia de Santa María de la Salud de Longhena, en Venecia, el monasterio de Ottobeuren en Baviera y la iglesia de San Pablo, en Londres, entre muchas otras obras monumentales.

Crucifixión de San Pedro - Caravaggio

Durante el Barroco la pintura adquiere un papel prioritario dentro de las manifestaciones artísticas. Siendo la expresión más característica del peso de la religión en los países católicos y del gusto burgués en los países protestantes. Se desarrollan nuevos géneros como los bodegones, paisajes, retratos, cuadros de género o costumbristas, así como se enriquece la iconografía de asunto religioso. Existe una tendencia y una búsqueda del realismo que se conjuga con lo teatral y lo efectista. Caravaggio en Italia, Rembrandt en los Pises Bajos y Velásquez en España crean obras como la “Crucifixión de San Pedro”, “La ronda de la noche” y “Las Meninas”, respectivamente.

En las letras este estilo se caracteriza por el uso de imágenes obtenidas por deducciones artificiosas o mediante sutilezas de ingenio. La hipérbole y la exageración son también abundantes, como se puede ver en España en la poesía de Luis de Góngora y la prosa de Francisco de Quevedo; en Italia en la poesía de Giambattista Marini y en la prosa de Giordano Bruno, etc.

Catedral de San Pablo - Londres

La aplicación del nombre Barroco a la música, sin embargo, hecha por analogía, no está suficientemente clara en el contexto de las otras artes. Es cierto que alguna música parece encajar en las cualidades de la arquitectura barroca: la “Misa en Si menor” de Johann Sebastian Bach, los grandes oratorios de Georg Friedrich Haendel, son edificios sublimes construidos con  múltiples partes separadas, teatrales y monumentales  en la proyección de su mensaje. Por otra parte las escenas de la Pasión de Cristo están tan vívidamente representadas  en la música de Bach para las palabras de San Mateo y de San Juan, que parecen ser el equivalente de las esculturas de Bernini. Pero la música de los años alrededor de 1700 es demasiado variada, como se podrá comprobar en este trabajo, como para englobarla simplemente en una sola palabra y debemos tratar de comprender su inmensa variedad a la luz de los complejos momentos en los que se desarrolló su creación.

Las circunstancias históricas y geográficas del siglo XVII fueron determinantes en el desarrollo del arte barroco y de la música en particular. Uno de los puntos más influyentes era la Roma papal, centro de un arte contrarreformista que deriva hacia un barroco exuberante. Cercana ideológicamente a Roma está la Corte española de los Austria, con centros neurálgicos como Sevilla, Toledo y Madrid, en la península Ibérica, y Nápoles, Lombardía y Flandes, en el exterior. Y como modelo a seguir para la serie de reyezuelos que gobiernan los diferentes estados de Alemania e Italia está la corte de Luis XIV en París y Versalles, estereotipo del absolutismo.

A causa de la eclosión del protestantismo, la cristiandad europea había atravesado una profunda crisis. La Iglesia Católica tardó en reaccionar, lo hizo con el Concilio de Trento (1545-1563). Con él llegó un periodo de renovación, que se animó con la creación de numerosas órdenes religiosas, reconquista de territorios espiritualmente perdidos, y el desarrollo de una importante actividad cultural.

Es en este contexto en donde surge un arte adecuado a la renovación religiosa, especialmente apto para transmitir al pueblo el contenido de los dogmas y propiciar la difusión del culto a los santos y a la Virgen. La época del Barroco ‘triunfalista’ fue también la de los grandes santos y místicos.

Pero el Barroco no fue un arte exclusivamente religioso, también tuvo en seguida una vertiente secular muy importante. Los siglos XVI y XVII fueron época de afianzamiento de las monarquías europeas, y donde se pusieron los cimientos del Estado moderno, burocrático y centralizado. El Barroco convenía mejor que ningún otro estilo a estas necesidades de lujo y boato, y su difusión concordaba bien con los gustos de la opinión general de aquella época, en la que entraban a la vez el gusto popular por el espectáculo, y la convicción de los teóricos políticos de que el poder sólo se realza adecuadamente si se manifiesta a los ojos de todos por un brillo fastuoso.

Y en ese ambiente de gran boato político y religioso comenzaron a aparecer figuras capitales del arte musical, como son Arcangelo Corelli (1653-1713), Henry Purcell (1659-1695), Tomasso Albinoni (1671-1751), Antonio Vivaldi (1678-1741), Jean-Philippe Rameau (1683-1764), Johann Sebastian Bach (1685-1750), Doménico Scarlatti (1685-1757) y Georg Friedrich Haendel (1685-1759), dignos sucesores de los pioneros Giulio Caccini (1545-1618), Claudio Monteverdi (1567-1643), Girolamo Frescobaldi (1583-1643), Samuel Scheidt (1587-1654) y muchos otros que adornan este jardín de luminarias del arte musical que estamos presentando a tu consideración.