Courcelle, François

Instrumentista, cantante, maestro de capilla y compositor

Italiano Barroco

Piacenza, Parma, 19 de abril de 1705 - †Madrid, España, 3 de abril de 1778

Italiano de nacimiento, de origen francés y español naturalizado.

Parque del Buen Retiro, Madrid

Courcelle hizo su aprendizaje musical con Geminiano Giacommelli, y sus primeros logros artísticos se llevan a cabo bajo los auspicios de la familia Farnesio, que lo emplea como maestro de la capilla del Duque de Parma (más tarde Carlos III de España) y de la iglesia de Santa Maria della Steccata, entre 1727 y 1732. De este período datan sus primeras obras: la ópera “La Venere placata” (1731, Teatro San Samuele, Venecia) y el año siguiente, “Nino” (1732, Teatro Reggio), y diferentes composiciones de música religiosa, como la música fúnebre para el Duque Antonio Farnesio, y el oratorio “Santa Clotilde” (1733 Parma), la última obra escrita por el compositor en suelo italiano. La ruta creativa de Courcelle ya está sellada antes de salir para España.

En ese momento, Madrid y su corte eran considerados, en la escena europea, como un lugar de acogida para los músicos extranjeros. Esta situación, así como su relación con la noble familia italiana, alientan probablemente a Courcelle a solicitar al rey y a la reina Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V, un trabajo como profesor de música y clavecín de las Infantas e infantes; la petición es aprobada finalmente, y el músico es nombrado para ocupar estos cargos el 19 de marzo de 1734. Courcelle podrá en todo momento contar con el patriarca de las Indias, que lo tenía en alta estima por su buena voz de tenor y por el arte de tocar el clavecín y el violín, cualidades celebradas más tarde por Barbieri.

Instalado en Madrid, Courcelle lleva a cabo dos actividades de forma simultánea: la enseñanza en el palacio, y componer música para teatro. En este ámbito, tres óperas dan testimonio muy significativo de su gran maestría: “La cautela en la amistad y el robo de las Sabinas” (1735 Teatro de los Caños del Peral), dedicada a la Infanta María Teresa, “Alessandro nell'Indie”, sobre un libreto de Metastasio (1738, Teatro del Buen Retiro), compuesta para celebrar la boda real del Infante Carlos de Borbón, el futuro Carlos III y María Amalia de Sajonia, e “Il Farnace” (1739, Teatro del Buen Retiro), sobre un libreto de Lucchini, interpretado con motivo de la unión del infante Felipe de Borbón y la princesa Luisa Isabel de Francia. Estos dos matrimonios reales, de tal importancia, nos permiten constatar el tremendo crecimiento de Courcelle en un período tan corto, en el panorama de la música de la corte.

Estas tres óperas son también una revelación para el público español, la oportunidad de escuchar en Madrid una obra perteneciente al género de la ópera seria que triunfaba en Europa, e interpretada por cantantes tan famosos como el castrato Caffarelli, las sopranos Vitoria Tesi y Anna Maria Peruzzi o el bajo Antonio Montagnana. Pero también son las últimas obras importantes del compositor en el mundo de la música de teatro, a las que todavía se puede añadir “Achille in Sciro”, con libreto de Metastasio, creada en 1744 en el Teatro del Buen Retiro para celebrar el matrimonio de María Teresa Antonia y el Delfín de Francia, y el primer acto de "La Clemenza di Tito” (1747) en colaboración con Mele y Corradini.

A partir del mes de junio de 1738, Courcelle se centra principalmente en la composición de música de iglesia, como consecuencia de su nombramiento como Maestro de la Capilla Real, dos meses después de la muerte del maestro titular José Torres y del maestro Adjunto, el italiano Felipe Falconi. El cargo lo obtiene gracias a la protección de Bárbara de Braganza. Se casó aquí con la hija de un francés, dos veces viuda y también fue nombrado rector de la escuela del coro.

La posición en que se encuentra Courcelle al llegar al palacio no es muy alentadora. El incendio en la Nochebuena del año 1734 había destruido el antiguo Alcázar y todos los archivos de música; al igual que los maestros anteriores, nuestro compositor debe desplegar una gran energía para consolidar los fondos de la música que permiten mantener el culto divino con la pompa que corresponde a la corona. El espíritu innovador de Courcelle no tarda mucho tiempo en hacerse sentir en la institución que dirige. Al año siguiente de su nombramiento, en 1739, Courcelle propone una nueva organización interna de la capilla musical, cuya novedad consiste en la incorporación de la viola que completa el cuarteto de cuerdas y la inclusión de fagot y cornos como instrumentos fijos de la orquesta. Estas incorporaciones proporcionan a la música religiosa que se tocaba en el palacio un nuevo sonido, más en consonancia con el estilo europeo.

Más tarde, en 1751 y a instancia del Marqués de la Ensenada, Courcelle organiza los archivos musicales de acuerdo a los estándares modernos, ordenando la realización de inventarios a intervalos regulares, los que permiten el control de las obras adquiridas cómo y cuándo. Tenemos documentos que muestra una propuesta de Courcelle para que los archivos adquieran música de los compositores más interesantes de la época, tanto italianos como españoles: Galuppi, Porpora, Alessandro y Domenico Scarlatti, Leo, Durante, Sammartini, Ambiela, José de San Juan, Domingo Terradellas y Francisco Valls. Lamentablemente, esta petición no fue aprobada, y la música del palacio continuó estando constituida por obras que componían José de Nebra y Courcelle, y las partituras compradas a las familias de los maestros de capilla precedentes, Torres y Falconi.

De la pluma de Courcelle surgen obras en todos los géneros de la música religiosa: misas, antífonas, salmos, letanías, himnos, vísperas, villancicos, cantatas o lamentaciones. En lo que se refiere al timbre orquestal, Courcelle crea un color nuevo y una sonoridad desconocida, obtenidos a partir de un tratamiento especial de los instrumentos de viento, oboes y flautas, a los que asigna frecuentes intervenciones solistas, recurso idiomático bastante raro en la música española. El cambio continuo de elementos dinámicos, desde el pianísimo al fortísimo, así como pasajes solistas virtuosos de la voz y las cuerdas en el estilo del repertorio operístico, definen un estilo propio con interesantes aportes estéticos.
Al contrario de sus contemporáneos italianos en España, produjo casi exclusivamente dramas italianos para música (principalmente sobre libretos de Metastasio), pavimentando así el camino para el florecimiento de la ópera italiana durante el reinado de Fernando VI.

Aunque muchas de las óperas de Courcelle están ahora perdidas, la más popular, "Farnace" (1739), existe y despliega un sentido vivamente dramático, una tendencia al cromatismo, y amplia escritura vocal. Las aficiones dramáticas de Courcelle también son evidentes en sus más de 400 obras sacras. Aunque las texturas fugales predominan en muchos movimientos de sus casi 30 misas (escritas para voces masculinas de adultos), en otra parte de su música de iglesia más tardía despliega vitalidad rítmica, escritura melódica periódica, y atención a las características del color orquestal del estilo Clásico en vías de desarrollo.

Obertura del dramma per musica "Farnace"