Ceruti, Roque

Maestro de capilla y compositor

Italiano Barroco

Milán, h. 1683 - †Lima, Perú, 3 de diciembre de 1760

Hijo de Don Francisco Ceruti y de Doña Mónica Ceruti, llegó a Lima en 1707 como director musical del Palacio de Gobierno, al servicio del Virrey Marqués Castell dos Ríus. Es muy significativo que el primer Virrey del Perú designado por el gobierno Borbón de Felipe V, haya traído consigo a un músico italiano.

Catedral de Lima

Ello confirma el notable cambio en el gusto de lo español por lo italiano que imprimió la Casa Borbón, especialmente en la música, no sólo a España sino también a sus posesiones de ultramar. El propio soberano favoreció la ópera italiana y la llegada de Ceruti al Nuevo Mundo marca el comienzo de la hegemonía del estilo italiano, especialmente del de ópera napolitana, y el fin del estilo español representado en Lima por Tomás de Torrejón y Velasco, entonces maestro de capilla de la Catedral. La influencia de Ceruti fue muy grande: era director de la capilla de música del Virrey, fue invitado por éste a componer música incidental para su comedia harmónica "El mejor escudo de Perseo", estrenada en 1708 -que también tuvo música incidental compuesta por Torrejón y otros músicos europeos- y sucedió al propio Torrejón, a la muerte de éste, como maestro de capilla de la Catedral de Lima, el 1º de agosto de 1728, por ser "insigne en la música composición y canto" (Bermúdez, 1825, folio. 296). Según Sás, Ceruti fue el primer compositor en practicar en Lima el "recitativo accompagnato".

A los pocos años de llegar Roque Ceruti a Lima, el estilo italiano de música se había generalizado y había trascendido las fronteras. En 1711, sólo diez años después del estreno de La Púrpura de la Rosa de Torrejón y Velasco, se representó en México la segunda ópera escrita en nuestro continente: "Partenope", de Manuel de Zumaya, perteneciente al más puro estilo napolitano. José de Orejón y Aparicio, discípulo y sucesor de Ceruti, escribió sus obras en el estilo napolitano que aprendió de su maestro y llegó a reparar "los descaminos" de éste, aprovechando "tal qual rasgo de melodía que á este se deslizaba", como escribió años más tarde Toribio José del Campo (Campo: 1792, 111). Comparado con el estilo marcial de Ceruti y de su preferencia por funciones armónicas principales, Orejón y Aparicio resulta más íntimo y sensitivo, casi en el umbral del Empfindsammerstil preclásico.

En 1721 la ciudad de Trujillo, al norte del Perú, quiso rivalizar en música con la magnificencia artística de la capital virreynal. Para tal efecto contrató como maestro de capilla a Roque Ceruti, que permaneció seis años en esa sede hasta que se hizo cargo del mismo puesto en la Catedral de Lima. Ya en esa ciudad contrajo matrimonio con Doña María de los Santos de Jauri, el 18 de abril de 1736, de quien enviudó posteriormente. Participó como testigo de ese matrimonio, celebrado en la Catedral, el Licenciado Esteban Zapata, también músico, quien junto con Orejón y Ceruti fueron aclamados el año siguiente por Pedro Bermúdez de la Torre, que comparó a los dos primeros con Sebastián Durón y a Ceruti, con los mejores compositores del Barroco Italiano, tales como Graziani y Arcangelo Corelli.

Hacia 1757 Ceruti no pudo seguir ejerciendo el cargo de maestro de capilla de la Catedral de Lima, debido a su avanzada edad y por encontrarse enfermo. Fue reemplazado interinamente por su discípulo Orejón y Aparicio. Por último, el 6 de diciembre de 1760 confirió poder para testar al Alférez Matías Vásquez de Acuña y pidió ser enterrado en el cementerio de la Iglesia de Santo Domingo en Lima, ciudad donde falleció el 10 del mismo mes. En el inventario de sus bienes aparecen seis libros en francés y algunos papeles de música, entre los cuales se cuentan algunas cantatas.

La fama de Roque Ceruti -que también entendía de poesía, como lo acredita su "Carmen panegyricum", escrito en latín en 1717- fue muy grande. Numerosas obras manuscritas suyas se encuentran con señas de mucho uso en archivos coloniales de América del Sur. En el Archivo Arzobispal de Lima se conservan 16 obras suyas; en La Paz, 2 obras; en el Cuzco, 1 obra en dos copias; en el Monasterio de Santa Clara de Cochabamba, 1 obra, y en la Catedral de Sucre, 8 obras. En total se conocen hasta la fecha 28 composiciones suyas. Además de serenatas y pastorales, escribió brillantes, muchas veces teatrales textos para música sacra en español y latín que circularon por toda Sud America.

Villancico "Hoy la tierra produce una rosa"