Albinoni, Tommaso Giovanni

Compositor

Italiano Barroco

Venecia, 14 de junio de 1671 - †Venecia, 17 de enero de 1751

Primogénito de un rico fabricante de papel de Venecia, tenía todo para ser un rico heredero. Toda la sociedad reconocia es sus familiares el perfil de buenos emprendedores y hombres de negocios. Mas el evitaba aprender a administrar la fábrica y se resistía a acompañar a su padre.

Tommaso Albinoni

Una precoz pasión por la música cambió el rumbo de su vida. Aplicado estudiante de violin y canto en la infancia y adolescencia, Albinoni no pensaba en profesionalizarse en el arte, y no planeaba ganar dinero con el. Queria simplemente componer y tocar, aunque fuera para el salón vacio de su casa. Músico independiente, que se auto denominaba 'dilettante', sólo producia para el  propio consumo. Pasaba horas y horas experimentando sonidos en el violin e imaginando formas de asociar sus melodias con el drama.

Recibió lecciones particulares de violín y canto, y jamás buscó un puesto profesional, si bien él mismo se calificaba de violinista, y durante algún tiempo se ocupó de una prestigiosa escuela de canto, presumiblemente junto con su esposa, una famosa soprano. Su carrera como compositor empezó en 1694 con una ópera y la edición de sus sonatas trío, Op. 1. El amor por la música era tanto que cuando murió su padre, en 1709, él se negó a cuidar de la fábrica, pasando toda la responsabilidad a sus dos hermanos menores. En su condición de hijo mayor, Giovanni recibia un tercio de las ganancias, lo que facilito mucho su carrera y producción musical, que comenzó a desenvolverse mas rapidamente.

     La fama de sus óperas y su música instrumental se propagaron rápidamente por toda Europa y sus obras llegarían hasta lugares tan lejanos como Hamburgo y Londres. El propio compositor dirigió personalmente algunas de sus óperas en diversas ciudades italianas, y en 1722, en la ciudad de Munich, con ocasión de la celebración de las bodas del Emperador, donde conquistó los aplausos del público, mas la repercusión aun era pequeña para el tamaño de su talento.

Sus sonatas y conciertos fueron objeto de numerosas reediciones fuera de Italia (en particular en Londres y Amsterdam); también en su obra hallamos numerosos arreglos y adaptaciones de obras de otros compositores, incluso Bach utilizó sus obras como modelos ejemplares, y éstas sólo serían superadas por las de Corelli y Vivaldi.

A causa de su mala salud permaneció inactivo durante los últimos diez años de su vida.

La importancia de Albinoni, que no era en  ningún sentido un innovador, reside en el desarrollo de un lenguaje enormemente personal. Curiosamente al margen de las nuevas tendencias, incluso de Vivaldi, apenas mantenía contacto con sus colegas músicos, optando por los mecenas más poderosos.

Durante mucho tiempo, Albinoni fue acusado de poca osadia en la forma de sus conciertos, siempre que era comparado con  su coterráneo Vivaldi. Sin embargo, fué el primero en elaborar obras en tres movimientos y sus Conciertos para oboe Op. 7 (1715) fueron los primeros de un músico italiano en ser publicados en el mundo. Su música puede ser definida como muy peculiar, gracias a un fuerte carácter melódico y por su estructura formalmente muy bien equilibrada.

De la generación de Albinoni forman parte varios otros competentes compositores del Barroco italiano, lo que habría  dificultado su sobre exposición.

El compositor se concentró en la música instrumental y vocal, con una gran lista de temas volcados hacia la música dramática. De su brillante repertório forman parte más de 50 óperas, 40 cantatas para solistas y decenas de operetas.

Albinoni también publicó nueve colecciones de trabajos instrumentales, que obtuvieron amplia popularidad en su tiempo y son todavía apreciadas actualmente. (Johann Sebastian Bach basó cuatro de sus propias fugas para teclado sobre temas compuestos por Albinoni.) Especialmente notables son la Sinfonía y Concierto a 5, Opus 2 (1707), el concierto para violín solo, Opus 5 (1710), y los Conciertos para uno y dos oboes Opus 7 y Opus 9. Estos trabajos se distinguen por su elegancia y encanto. Su obra mas ejecutada, hasta hoy, es el famoso Adagio para órgano y cuerdas.

Parte de la obra de Albinoni se perdió a causa del bombardeo de Dresde durante la Segunda Guerra Mundial, con la destrucción de la Biblioteca estatal de Dresde, así que se sabe poco de su vida y su música posterior a mediados de los años 1720.

Su fama se incrementó en gran medida cuando, en 1910, un investigador comenzó a escudriñar las partituras de un antiguo monasterio, entre las que descubrió la obra más solemne de Albinoni: un fragmento de un movimiento lento de una sonata para trío, para cuerdas y órgano que posteriormente (1945) reconstruiría Remo Giazotto como el Adagio de Albinoni. La obra fue reconstruida por Giazotto basándose en el fragmento que pudo rescatar de la partitura original, en el que apenas se apreciaba el bajo continuo y seis compases de melodía.

"Concierto para violín, cuerdas y continuo en Si bemol Mayor Op. 10"